El Talón de Hierro

El Talón de Hierro. Jack London (Editorial Akal)

Escrita en 1908 London nos ofrece una novela propia de la literatura de anticipación, premonitoria del crecimiento insaciable e imparable de un capitalismo atroz que condenaba a la mayoría de la población a vivir explotada, sometida y sumisa. Un visionario por el que Orwell, autor de 1984, se sintió influido. Con el “talón de hierro” London alude a un sistema oligárquico (cada vez menos pero más ricos) en el que las empresas monopolísticas se hacen dueñas de todas las decisiones políticas, estableciendo una férrea dictadura, con el control de los medios de comunicación y de propaganda (¿familiar? ¿actual?).

El protagonista encarna la voluntad revolucionaria de transformación, la creencia de que hay alternativa frente a ese entorno absurdo en el que las desigualdades son la marca de las relaciones sociales, que sabe que “el juego de los negocios consiste en ganar dinero en detrimento de los demás…”. Un héroe en un sistema que no puede admitir que nadie le cuestione (Ley mordaza), sostenido por una iglesia cuyos ministros aceptan los trabajos de 12 horas de niños de 7 años (desahucios, pobreza, precariedad laboral, abusos sexuales) a cambio de beneficios para construir catedrales (o pisos de lujo para jerarcas eclesiales). Un sistema que teje redes de complicidades, de vientres agradecidos en lo superfluo (votantes recurrentes que premian a los que roban pero perpetuan el sistema…, que les condena)

Pero el capitalismo depredador se desmorona y London nos habla de la “primavera de los tiempos”, del triunfo inevitable de la justicia social, de la razón y de una lógica que sólo puede terminar en la solidaridad de las seres humanos (empoderamiento ciudadano).

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